Me he dado cuenta que cuando agarro tu mano puedo volar. Me siento fuerte y sueño que escalo una a una las estrellas.
Alzo la vista y las veo allí, brillando, como si todos los problemas del mundo están en un vaso de chupito.
Si todo diese marcha atrás no haría algunas cosas, pero aprovecharía otras mucho más, y pararía algunos instantes para que nunca terminasen.
Las heridas curan, pero tu herida, no creas que del todo. Escueces, pero sano. Y lo único que puedo hacer mientras tanto, es, sonrerir por lo bajini, sentarme en la noche y buscar
tu alguna estrella.